0

Silencio... Me robaste la cordura

3:30 de la madrugada. Colgué el auricular y me quede sentada en el andén.
Durante mucho tiempo me preguntado por que cada noche despierto con esta extraña sensación, es como si el miedo se apoderara de mi y me envolviera con un manto frió, me siento a los pies de la cama respiro hondo y luego todo vuelve a empezar. Siento la fresca frisa de otoño, el olor de la madera húmeda. Y veo su imagen de forma tan nítida, me pasaba horas mirando como con sus manos fuertes trabajaba la tierra. Recuerdo solo que era una tarde calurosa como todas las de mediados de abril, yo estaba ahí al salir cerro la puerta me abrazo tan fuerte como si no quisiera que me fuera jamás, temblé de miedo, sentí frío recordé que nunca debí haber vuelto a ese lugar. De alguna forma arranque tan rápido como pude no solo de el si no de mi también.
Desperté una noche me dolían las piernas como si me hubiera caído estada demasiado asustada como para contarlo o tan solo recordarlo.
Pero era demasiado tarde al parecer ya habían pasado muchos años de una idea bloqueada, de noches de desvelo de una vida en negación esperando que alguien golpeara mi puerta y trajera todos mis por qué aquellos que ni yo misma había sido capaz de darme. Creo que una vez tuve el coraje de enfrentar que mi cuerpo estaba en constante conflicto con mi mente. Que si en algún momento la vida tuvo alguna lógica no la tendría jamás.
El bus se detuvo 3:30 de la madrugada. Solo silencio, me robaste la cordura. Colgué le auricular y me quede sentada en el anden.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Gotitas de chocolates

Siguiente Anterior Inicio

Memories